—El ser es un individuo complejo. Su estructura se divide en dos: el tangible y el intangible —leía Input sentada en una mesa con Ammyt a sus pies.
La lectura no era uno de sus pasatiempos favoritos, ni mucho menos los de temas de ciencia espiritual o Heka-tecnología. Se vio obligado a hacerlo para no aburrirse esperando a Anpu. Ammyt estaba completamente dormida boca arriba, moviendo sus patitas como si soñara que perseguía una presa.
El almacén no le ofrecía nada interesante más que corazones gritando y vasijas con contenido dudoso. No entendía las notas de Anpu y lo único inofensivo a la redonda eran los libros. La puerta estaba cerrada por fuera y en su condición actual perdía posibilidades de abrirla. Opciones, no tenía. Salidas, menos.
De entre los ejemplares escogió el título más simple y básico que considera: Principios básicos sobre el ser , escrito por Dyehuty. Sonaba a una lección infantil que les daban en la Casa de la Vida. Incluso podía escuchar la voz del Gran Escriba hablar a través de sus palabras.
—Empecemos por lo fundamental—siguió leyendo—, lo tangible. La base tangible es el componente material que da soporte a la parte intangible, sin ella, los elementos intangibles estarían dispersos y sin un punto fijo de ubicación. Su nombre es Dyet, y está conformado por material orgánico y/o metálico—Eso le sonó a cuando Sokar explico lo de que ellos eran seres de Dyet bio-metálicos—. Ahora, pasemos a lo intangible o también llamadas almas (al menos para la vista del Dyet inhumano). Esta está conformada por cinco elementos:
<<Ib, el corazón y la mente del ser. Esta almacena los recuerdos, emociones, sentimientos y pecados. Es un elemento muy peligroso, ya que gobierna sobre los demás. Es el causante de la dirección que tome el ser a lo largo de su existencia.
<<Ren, el nombre secreto. Cada ser recibe un nombre al nacer, el cual es diferente al que se te asigna combinado para diferenciarte de otra persona. Este nombre secreto funciona como código o contraseña para ascender a los demás elementos de un ser. Es por eso que no debe ser revelado a nadie, o podrían invadir y profanar al individuo. Los Nechers son los únicos con el conocimiento de los Rems de todos, salvo el de entre ellos, el cual está reservado solo para sus creadores correspondientes.
<<Sheut, la sombra. No puede existir alguien sin sombra, sin su versión más oscura y privada. La sombra funciona tanto para conservar una réplica codificada del ser, así como para regular sus acciones morales. Se suele reservar para recuperar algún elemento del ser que por algún motivo fue eliminado, por lo que es un respaldo. El único inconveniente, es que al conformarse principalmente de esencia “tabú” del ser, el remplazo hecho con este será muy diferente al elemento perdido.
<<Ka, la fuerza vital del ser. Funciona como la energía que permite realizar las acciones y órdenes del ser. Sin esta, el ser seria inerte y sin movilidad hasta para pensar. No todas las especies tienen el mismo Ka, y es aquí cuando empiezan las diferencias significativas entre el nivel de poder. Los Soberanos son una especie capaz de crear Kas de manera indefinida, esto porque al ser especies que ejercen gran gasto enérgico y realizar múltiples acciones simultaneas, requieren compensarla en gran manera. Muy diferente a una especie inferior como humanos o espíritus. Ellos solo poseen un Ka para toda su existencia.
<<Ba, la individualidad del ser. Es ella la que conserva la esencia del ser y lo que lo distingue de otros. Suele manifestarse como un ave con cabeza de la especie—recordó los Bas que vio con Anpu cuando se abrió la puerta del Duat—. En el caso de los Nechers, sus Bas tiene manifestaciones variadas e indefinidas. Similar al Ka, este también es uno solo en especies inferiores. Y como antes se mencionó, debido a la gran actividad que ejerce un Soberano, este requiere uno por cada Ka que posee.
Se detuvo cuando escucho un ruido del otro lado de la puerta por la que entraron. Llevaba rato escuchando esos ruidos. Antes no se atrevió a investigar porque era un pasadizo oscuro y temía llegar a perderse en un lugar que desconocía por completo. Además, Ammyt estaba muy tranquila. Si algo maligno se acerba ella sería la primera en percibirlo. Decidió ignorarlo y cambiar te página, para saltare el tema de los diferentes tipos de Aj.
—El Heka, la fuerza que impulsa al ser—relato bostezando ante el nivel de complejidad nula que contenía ese libro. Definitivamente era un libro para niños de preescolar—. Ninguno de los componentes anteriores podría ejercer sus funciones si no existiera el Heka. El Heka da ordenes sobre los elementos tanto tangibles como intangibles, similar a un algoritmo.
<<Esta, va de la mano con el Ka. Mucho más exigente sea la orden, más Ka será necesaria usar. Una orden simple, ocupa un Ka o menos de un Ka. Usar mucho Heka, o ordenes, tanto directa como simultáneamente, requiere una cantidad considerable de Ka.
<<Pasando a su rango de control. Puede ordenar a Dyets sufrir alteraciones corporales o deformar su composición. Controlar desde átomos hasta compuesto químicos. También es capaz de influir en el Ib y demás elementos intangibles del ser. Un individuo con mayor Ka que otro, tendrá control sobre el más débil. Por eso los Soberanos alcanzan rangos de control infinitos.
Ammyt al fin se despertó con los ruidos y gruño molesta. Input cerro el libro y pego su oído a la puerta. Se escuchaba un eco como de pasos y martillazos. Miro a la Devoradora que estaba serena y curiosa, de forma infantil como la bebita que era.
—¿Qué crees que sea? —le pregunto Input como si esperar que la cría supiera articular palabras igual que ella—. Anpu ¿A dónde te fuiste? Maldito Chacal.
Las invadió la curiosidad y deseo de salir de ese lugar que las tenía hartas. Input tomo una antorcha de la que estaban colgadas y abrió poco la puerta. Asomo su cabeza con cierta duda.
—¿Segura que no hay demonios? —le pregunto a Ammyt. Esta le ronroneo en el pie—. No hagas…está bien—se rindió—. Pero no creas que ya me convenciste. Sigo creyendo que eres un monstruito—la cargo con la otra mano y esta no opuso resistencia.
Input se detuvo un momento para sentir el calor y cariño que esa creatura le regalaba. Se regaño a sí misma por dejarse doblegar y abrió el resto de la puerta. Ilumino las escaleras de bajada y respiro antes de descender por la oscuridad en la que llego. Esperando que fuera Lord Sokar el culpable de los ruidos.
Bajo con cuidado, alerta de cualquier cambio de actitud en Ammyt o en su entorno. Al llegar abajo, descubrió que estaban en un túnel que tenía un camino hondo en medio de este. Debía ser para que se movieran los barcos como el Henu de Sokar. Miro a ambos lados. Ellas estaban en un pasillo alto.
—¿Crees que existan otras puertas de salida? —medito. Ammyt respondió con un gruñido de no saber—. Haber. Haber ¿de qué lado llegamos y a cuál nos vamos?
Justo cuando debatía cual tomar. El fondo de un pasillo se escucharon unos pasos. Input tomo postura de defensa, algo frustrada por cargar la antorcha y la cría. Se acercaban en multitud, con ritmo sincronizado. Apretó a Ammyt de forma protectora y apretó su mandíbula. Esperaría a ver a su adversario para comprobar el peligro antes de volver al almacén de donde venían. Los ruidos se detuvieron al borde de la luz.
Lo primero que entro a la luz fue una figura enana. Reacciono rapido y lanzo una patada a la personita que tuvo la desgracia de atravesarse primero. Lo estrello contra la pared y los demás enanitos entraron en pánico corriendo de regreso sin gritar. Input alumbro al enano noqueado con mucha confusión. Creyó que era uno de esos horrendos demonios enanos que la secuestraron ayer, pero este no era feo ni un demonio.
Ilumino a los otros enanos que intentaban acercarse a rescatar a su compañero. Le tenían miedo. Ammyt les gruño de forma amigable.
—¡¿Patecos?! —se sorprendió de verlos. Ellos se abrazaron entre si temblando—. No puedo creerlo ¿de verdad son ustedes? —los patecos asintieron con la cabeza aun temblando. Input volvió al pateco que pateo—. Uy…lo siento—se disculpó con él, mientras sus compañeros le auxiliaban—. ¿Qué hacen aquí?
Los patecos, ahora un poco más seguros por que la necher no estaba a la defensiva, le mostraron sus herramientas de trabajo.
—¿Están reparando algo en este lugar? ¡Entonces saben dónde estamos! ¿verdad? —exclamo esperanzada. Ellos volvieron a asentir—. ¡Gracias Maat! —alabo contenta—. Soy Input ¿me reconocen? La hija de Nebet-Het y Sutej, de la Sangre de Atum—asintieron nuevamente con una reverencia—. ¡Al fin! Algo conocido.
Los patecos la rodearon ya en confianza. Ammyt les gruñía amistosamente y estos le acariciaban con cuidado.
—¿Pueden ayudarme? Estoy buscando a Anpu ¿saben de una salida que no sea por ese cuarto de allá? —les señalo la dirección de la bodega. Ellos confirmaron y hicieron un gesto para que los siguiera—. Se los agradezco mucho, mucho.
La condujeron por los pasillos, pasando de largo por otras subidas a quien sabe que cuartos. Los patecos caminaban en fila y con sincronía, pero sin ser ruidosos o apresurados. El túnel parecía no tener un fin a la vista, era como una especia de pasadizo subterráneo que curiosamente, no estaba caliente como el túnel que cruzaron para llegar a la herrería de Sokar. Del techo parecía gotear agua roja hasta el centro hueco, y se distinguían unas raíces colgando.
Pararon al fin en una de tantas escaleras de subidas y le dieron paso caballerosamente para que fuera ella primero. Agradeció el gesto y subió. Ellos fueron por detrás esperando su tiempo sin empujarse o desesperarse. Una vez arriba frente a la puerta, se giró para confirmar con los enanos y estos asintieron. Empujo para adentro.
Se encontró en una habitación muy diferente a la bodega. Era un cuarto enorme, con una cama y sillones con acabados de chacal negro, cortinas negras y blancas para el balcón abierto, mesas de escritorio recargadas en los muros, libreros repletos de más libros y un closet enorme lleno de ropa masculina. Esta alumbrada y su decoración era fúnebre.
Input se adentró sin decir nada y los patecos entraron dispersos por el lugar. La llamo la atención unos mapas marcados sobre los escritorios. Soltó a Ammyt que estaba imperativa y se fue al closet junto con algunos patecos. Otros patecos la siguieron a ella.
—¿Qué es esto?
Había dos mapas, uno de Kemet y otro de Kush. Ambos con puntos e ilustraciones gráficas y detalladas de muertos masacrados o mutilados. Reconoció la letra de Anpu. En la mesa, estaban unos pergaminos con datos del perfil de algunos Nechers, y no de cualquieras, de nada menos que de Sanguinarios. Reviso algunos datos de los más recientes:
“Shesmu. Forma de matanza: decapitación. Partes favoritas: sangre y carne. Observaciones: embriaga de olores a sus víctimas antes de matarlas, es el más limpio en su trabajo. Advertencias: alejarse de el a un rango considerable, ataca a cualquiera que perciba con su nariz.”
Y había comparativas entre los demás sanguinarios. Hablaba de los Ojos Solares que también laboraban de eso. Detallaba como quedaban sus víctimas luego de ser devoradas. Mostraba cifras del número de muertos. Explicaba los pecados detectados en sus víctimas, unos con más que otros. Era una investigación detallada y profunda sobre estos masacradores.
—Anpu, dime que tu no estas tan loco como para investigar esto—rogo al aire. Él le dijo que un sanguinario recién lo había atacado…pero no le dijo por qué—. Estúpido chacal. Eres un suicida.
Cuando creyó que Anpu no podría sorprenderla más. Se paso al mapa de Kush, y al único pergamino de registro que había en él. Los anteriores hablaban de Sanguinarios conocidos por todo Kemet, en este se hablaba de uno que su identidad era un misterio. Anpu llevaba alrededor de un millón de años siguiéndole las masacres. Al parecer, su historial decía que era un sanguinario que empezó en Kemet, pero se trasladó súbitamente a Kush. Su registro tenía datos de tenta fresca, recién anotadas.
Seguramente él estuvo allí hace unas horas mientras las tenía olvidadas en el almacén.
—Anpu—gruño molesta.
Aunque, los datos decían cosas que le enchinaron los pelos. Ese sanguinario era descrito como el más salvaje y sucio de todos. Sin distinción de gustos o presas, era parejo con todo lo que se cruzara en su camino. Impredecible en tiempos de matanza y con el peculiar detalle de que dejaba montículos de restos. El fulminante, fue la sección de observaciones, donde decía que antier hizo una masacre…y que por fin cruzo con él.
“Parecía más joven que yo, pero no tanto. Estaba bañado en sangre, quizás sea una costumbre cuando mata. Antes creía que mataba sin detalle, ahora comprobé en carne propia que puede que mate apuñalando puntos vitales. Advertencias: NO LO VEAS A LOS OJOS.”
¿Ese fue el sanguinario que ataco a Anpu?
Ammyt regreso con ella junto a unos patecos, estos le jalaron el brazo para mostrarle una túnica de Anpu que tomaron de su closet. Intentaron darle a entender con gestos y señas que se la pusiera y que podría ser ideal para su talla. Ella agradeció y tomo la túnica negra. Los patecos se despidieron con las manos y se retiraron por donde vinieron.
—¡Muchísimas gracias!
Cuando cerraron la puerta y las dejaron solas a las dos, Input se vio en un espejo de cuerpo completo. Lucia peor que una indigente, por no decir que rozando a lo vulgar. Anpu y Sokar no fueron nada caballerosos en ofrecerle ropa sabiendo las fachas que tenía…bueno, Anpu si le dio la tela para su top. Se vistió con ella y tiro en el piso el shenty viejo, o lo que quedaba de él.
Las prendas de su dual le quedaban un poco holgadas y por debajo de la rodilla. Pero eso no le molesto, ella estaba acostumbrada a vestir ropa varonil. Lo único que le incomodaba, era lo marcado que se notaba su pecho, el cual solía ocultar con metros de tela.
—¿Crees que me parezco mucho a Anpu? —le pregunto a Ammyt con incertidumbre. Ella gruño sin sentido.
Luego se sobresaltó en su lugar y apunto al balcón. Al no haber viento en el Duat, las cortinas estaban estáticas y cerradas. Input siguió a la cría a esta con suma intriga. Del otro lado se escuchaban los mismos gritos de la bola de fuego que vieron en el desierto. Ammyt rugía a las cortinas como si le llamara otra vez.
Input abrió un poco la cortina solo para que ella viera del otro lado. Abrió los ojos como platos. Mas allá del balcón, se veía desde lo alto el desierto de arena y el rio. Esa habitación estaba en un punto alto y en posición de vigilancia de ese lugar. Lo cual era extraño, ya que ese ángulo de observación estaba justo en donde el muro que impedía el paso a la quinta región. Que según Anpu, no había forma de cruzar. Por lo que eso significaba que ella estaba dentro del supuesto muro “impenetrable”.
Abrió la cortina por completo y salió al balcón para verificar sus sospechas. Y si, estaba justo en el supuesto muro, viendo la ruta que siguieron desde el río hasta la entrada del pasadizo a la herrería.
Grito cuando un demonio apareció cerca del balcón. Este paso trepado por encima de ella sin verla, como si caminara sobre una cúpula transparente sobre ella. O quizás solo era transparente para ella, pues el demonio se movía en el aire sin darse cuenta que estaba sobre algo. Algún tipo de campo de protección y camuflaje.
De la nada, un fuego abrazador cayó sobre ellos y el demonio se consumió en gritos de agonía. El responsable se alejaba volando con gracia. La bola de fuego. Ammyt le volvió a gritar y esta se desvió de regreso. Input entro rápidamente y agarra la cría del hocico para callarla. Escucho algo aterrizar en el balcón y corrió a la puerta principal para salir del cuarto. La luz y el calor de la bola de fuego se percibía a través de las cortinas.
No lo pensó mucho y salió del cuarto antes que el invasor entrara al cuarto. Se encontraron en un pasillo semejante a un palacio, con decoración de plantas y pinturas con escenas de personas dedicadas a labores rurales. Un curioso cambio de ambiente.
El invasor volvió a gritar y ella corío sin saber a dónde por el pasillo. Al doblar una esquina, escucho la puerta del cuarto abrirse de golpe y siguió con su huida sin plantearse su destino. Los pasillos lucían igual, había muchas puertas que no sabía que escondían detrás. Corrieron por tantos lados que el invasor dejo de seguirles la pista sin que ellas se percataran.
No fue hasta que choco con un grupo de Aj-Sa chacales que Ammyt se liberó de ella y gruño molesta por haber sido callada. Los chacales se inclinaron apenas vieron a Input, solo que la confundieron a simple vista con Anpu.
—¡Lord Anpu! —se alarmo uno sobándose donde se cayó—. Discúlpeme, no lo vi.
Input no tuvo tiempo de analizar la situación cuando Ammyt salió corriendo lejos de ella como si persiguiera algo. Le grito que se detuviera y fue tras de ella sin dar explicaciones a los chacales confundidos.
—¿Soy yo…o grito como como hembra? —pregunto intrigado y los otros estaban en el mismo desconcierto.
La cría la condujo por últimos pasadizos que llevaron a portales de enredaderas, que progresivamente fueron reemplazadas por ramas de árboles. El piso de loza era reemplazado por césped y tierra. El silencio de los pasadizos, cambiado por voces y susurros. La oscuridad fúnebre, por luz reconfortante.
Logro atraparla bajo un árbol de sicomoro, en el que la encontró saltando a lado del tronco con la esperanza de alcanzar lo que estaba en las ramas.
—¡Te tengo! —grito victorioso desde el suelo al poseerla.
—Cleo—dijo una voz.
Introduzca miro arriba y casi suela a Ammyt de la impresión. En las ramas del árbol, estaba una parvada de Bas humanos. Algunos carecían de un ojo, un ala o una pata. Otros algo desplumados y otros con miradas perdidas. Cada uno empezó a decir sus nombres, desesperados por ser escuchados y demandándolos que alguien les respondiera con el mismo que ellos decían. Estaban diciendo sus Rems.
Ammyt aprovechó su distracción y se volvió a zafar. Input se alejó perturbada y descubrió que estaba en un bosque de sicomoros con nidos de Bas repitiendo sus Rems. Los que estaban en buenas condiciones volaron sobre ella y este intento huir de ellos sin querer dañarlos o saber que estaba pasando. Cuando al fin logro salir de esa zona, los Bas dejaron de seguirla.
No se detuvo hasta subir una colina fértil y verde. A lo lejos diviso una palapa hecha con sicomoros entrelazados en medio de la colina. Dentro de esta estaba dos figuras sentadas en una mesa como si tomaran una merienda. Uno de ellos le daba la espalda con el respaldo de su silla, y el otro era Sokar. Este cruzo mirada con ella y le grito a lo lejos.
—¡Oh, al fin llega señorita Input! —le grito Sokar alegre de verla— ¡Venga, la estábamos esperando!
De entrada sentí un alivio inmenso al punto de querer llorar.
—¡Señor Sokar! —correspondió caminando agotado a la palapa— ¡Lord Sokar!
Ya en la palapa. La mesa estaba servida con postres de frutas como galletas y panes amielados, y acompañada con una jarra de vino y cantaros pequeños de cerveza. También había otras dos sillas vacías.
—Lord Sokar—casi chillo al estar frente a él.
—Cálmese señorita—lo tranquilizo el—, tome asiento. Relájese. ¿Y su hermano?
-¡Oh! No me mencione ni su nombre—amenazo ella sentándose frente a él, dejando caer todas sus penurias—. Lord Sokar, no creerá lo que me hizo. Ese maldito chacal me dejo encerrado en una habitación llena de partes de almas. Prometió que vendría por mí y no lo hizo. Estuve como loca tratando de encontrar una salida y me he topado con cada cosa en este lugar que ya no sé nada de nada.
—Pero ya está aquí—le dijo con una sonrisa—, no puede pasarle algo peor. Se lo aseguro.
—Por mi padre Atum, espero que si—suplico y se paralizo al mirar al otro comensal sentado a lado de ella.
Ambos se miraron entre incomodos e incrédulos, dejando gobernar el silencio. Y fue en ese momento que apareció Anpu de la nada con su forma teriomorfa recuperada, bastante alarmado por que no encontraba a Input por ningún lugar.


