Las cosas del otro extremo se desbordaron. Un colosal cocodrilo de agua salto del muro de agua para atrapar entre sus fauces la barca de Baba que cruzaba por encima de este. Los Aj-Sa nadaron al barco y lo rodearon. Solo un grupo piso la cubierta llamando a Baba para exigir una explicación.
Las cortinas negras de la cabina se alzaron, revelando a una inmutable Serket recostada con elegancia sobre una camilla acojinada. Los cocodrilos se turbaron.
—¿Vinieron por la revancha? —se mofo ella— ¿o a quitarme mis niños? —insinuó.
Libero un ka aquamarine por el agua y tomo de esta para someter a los Aj-Sa dentro de su mismo elemento. El cocodrilo de agua sufrió una malformación en su cabeza, como si de ella saliera un escorpión de agua parasitario. En el agua, Serket batió con su cola a los cocodrilos arrastrados por su voluntad. Los inyecto en los ojos y dejaron de luchar a causa del veneno. De los laterales del cocodrilo acuoso brotaron otros dos cocodrilos con las mandíbulas abiertas para contraatacar la voluntad de la Ojo Solar. La colisión de las masas de agua, acabo por deforma la forma del agua, en una lucha por quien dominaba al otro: un escorpión de agua o un cocodrilo.
Ya que Serket luchaba contra Sobek, y pese a que no se sentía cansada, pero si distraída. Se desvinculo del barco confiada de que Merseguer se vincularía como quedaron. De esa forma, Merserguer podría llevarse el barco en la primera oportunidad que Serket le abriera vía libre y seguir con la farsa. Sin embargo, vasto un segundo de descuido de Merseguer para que alguien se le adelantara. O mas bien, le ganara en imponer.
Mehyt localizo el cuarto de Merseguer y la aprisiono sin escapatoria. La cobra intento propagar su ka, pero el de Mehyt era superior. La leona no requirió de moverse de lado de su amado, y ni pensaba hacerlo. Al igual que Serket, ser una marca despertada le había dado la capacidad de sobrepasar el ka de otros sin esfuerzo.
Podría evidenciar que los chicos no estaban, y posiblemente se escaparon. Pero en el fondo, sentía que eso ya no le convenia y a este punto, era claro que Sobek tendría que desertar el plan.
—¿Tu que harías, amor? —pregunto en vano, sentada al pie de la camilla de Anhur, con las piernas cruzadas y el rostro escondido entre ellas.
Serket no se percato del incidente, hasta que logro una ruptura de agua temporal y que el barco no se movía. Allí supo que algo estaba mal. Nado al barco, y al primer toque, sintió el calor de Mehyt. Un momento de descuido, que percibió Sobek en el ka de Serket.
Envió a un cocodrilo gigante, un Aj-Sa monstruoso que creaba para amparar a los cocodrilos menores. Serket sintió su presencia, y se rio con demencia.
—Confieso, que yo también estaba buscando una excusa para descansar—declaro sin miedo a que el lagarto se acercara con sus fauces voraces.
Porque si, habían perdido. Pero habían ganado el tiempo suficiente para que los chicos estuvieran cerca de cruzar el muro ilesos…y ellas al fin asumirían sus culpas como Anhur.
***
En la ciudad de Nuri, los habitantes se escondían en los adentros del templo. Sus dioses no respondían a sus clamores, el cielo parecía muerto y un muro de origen dudoso los separaba de la ciudad vecina de Berg Barkal.
Dos hermanos huérfanos se abrazaban frente a la ventanilla del cuarto que compartían con los demás infantes. Pese a la incertidumbre que los adultos no controlaban, dejándose arrastrar por la pérdida de cordura, los pequeños se repetían una esperanza.
—¿Crees que el volverá a salvarnos, si lo llamamos? —le pregunto la pequeña a su hermano.
El la apretó contra su pecho.
—Solo si resultara ser un dios—dijo el.
***
El muro estaba delante, a unos cuentos kilómetros.
Meruel acelero el vuelo de la emoción, hasta que lo ocurrido con las Ojos Solares y la súbita aparición de una figura en el agua que llevaba rato tratando de localizar, turbo su aleteo.
—¿Qué te pasa? —pregunto Anqet.
—¡Sobek ya nos descubrió! —revelo preocupado.
El muro, que había llegado a la altura de las nubes, se expandió del lado occidental con olas colosales en forma de cocodrilos. Los lagartos de agua cubrieron las arenas del desierto, creando un mar. Solo pasaron encima y alrededor del pueblo costero de Meroe, permitiendo que la población dentro de la cúpula de agua, sobreviviera.
—¡¿Es broma?! —reclamo Nefertum— ¡Maldito hijo del caos!
El agua llego debajo de ellos justo cuando Meruel se elevó precipitadamente. Al no alcanzarlos, saltaron del agua los cocodrilos reales que se mantuvieron ocultos en el fondo del rio hasta que su amo llamo. Intentaron cazar con sus largas fauces a los chicos, pero Meruel anticipaba sus movimientos. Sin embargo, entre moverse y equilibrar el peso de los nechers, se entorpecía cada que trataba de retomar la altura.
—¡Ayúdenme! —exigió Meruel.
Nefertum y Anqet se miraron entre ellos, y asintieron. El joven necher alzo una de sus manos e invoco desde el fondo del mar, flores de loto gigantes. Crecieron a una velocidad apremiante, que le costó mucho ka a Nefertum con tal de igualar la de su tío. Los tallos de estas, sirvieron para romper las olas y entorpecer el nado de los cocodrilos, y las flores, se abrieron para ocultarlos y estorbar la salida. Anqet hizo lo mismo con plantas de papiro.
—¡El limite esta cerca! —anuncio Meruel esperanzado.
Gritaron de euforia al momento de rebasar por fin los dominios de Sobek. Del lado oriental, seguía seco. Y debajo de ellos, la ciudad de Meroe. Meruel se lanzó de picada, emocionado. Irradio su luz bicolor como alerta de su presencia. Pero apenas bajo la guardia, una garra de agua salió del muro y los capturó.
Meruel no logro resistir la presión y los soltó. Nefertum y Anqet logaron estabilizarse sin problema en ese entorno, sin soltar a la niña. Para cuando buscaron a Meruel, Sobek en persona, lo tenia sujeto entre sus brazos. Su aspecto era enfermizo, tenia ojeras muy marcadas, parpados caídos y ojos vidriosos. Su túnica ocultaba las vendas de su cintura y algunas manchas rojas y azuladas leves a lo largo de su pecho.
—Siempre tengo que encargarme yo mismo de todo—renegó Sobek—. Me encargare de ustedes cuando volvamos a Kemet—sentenció, y un grupo de cocodrilos aparecieron para rodear a los chicos—. Ahora, si me permiten. Tengo que llevar a este mocoso con sus padres.
—¡Khat! —grito Nefertum con las manos en señal de parar. Anqet nado detrás de él, buscando un escudo ante la confusión de Sobek por la revelación de Nefertum—. Es la droga que Dedun te introdujo—explico.
“¡Nefertum, idiota! ¡¿Qué estas haciendo?!” se recrimino el mismo en su mente.
Sobek examinó a los jóvenes frente a él. Anqet estaba en la misma habitación donde olieron la droga de Dedun, pero fuera de su presencia desalineada, no estaba enferma o debilitada. Absurdo que siendo más débil que él, lograra soportarla mejor.
—Anqet ¿Por qué ella esta ilesa? —la señalo con la barbilla— Dime todo lo que sepas.
Anqet se pego a la espalda de Nefertum. El deslizo la mano para tomar la de ella, y le dio unos apretones en código. Ella le cuestionó lo que hacía, y el respondió que no tenía ni idea. Tasenet también se aferró a os hombros de él.
—El Khat, la trafican de Punt. Lo sé, porque lo implementaba mucho en mis experimentos—confeso, sin mencionar que era un ingrediente básico para la droga que administraba a Maahes—. Yo le enseñe a Anqet el hechizo de depuración correspondiente a ella, pero solo funciona a los pocos minutos de su consumo, antes de que se logre asentar.
—Entonces no hay cura ¿eso me estas diciendo? —renegó Sobek, apretando contra si al kushita.
—No dije eso, dije que el método que le enseñé a Anqet era preventivo. En tu caso—comenzó a persuadir con la vehemencia de un médico—, ya estas sufriendo efectos graves por luchar contra ella ¿me equivoco? —Sobek gruño—. Al paso que vas, solo permanecerás sobrio menos de una hora, antes que tu cuerpo se someta—aunque en realidad estaba mintiendo, Nefertum sabía que alguien como su tío sobreviviría hasta que el efecto pasara—. Y cuando eso pase, todo esto—señalo alrededor—, se ira abajo. Al menos, que aceptes mi ayuda.
Meruel susurro una maldición contra Nefertum. Este le valió poco.
—De pronto quieres ayudarme—dijo Sobek con sarcasmo—, a sabiendas de que puedo llevarte condenado. No me pareces muy listo, mocoso.
—Tu dime ¿si te doy la cura, nos solaparas ante el rey? —sugirió Nefertum.
—¡¿Y yo que?! —reclamo Meruel.
—Tu cállate, malcriado—reprocho Nefertum y se dirigió a Sobek—. No estás en condiciones de encarar a Mak, lo sabes. Aunque te de la medicina, tu recuperación será lenta, Apedemak te alcanzara, y conozco a este sujeto, es mejor no hacerlo enfadar.
—¡Tarde! Ya apunta su arco hacia nosotros—revelo Meruel, y los otros chicos miraron abajo. Donde se apreciaba un Apedemak encendido, con su arco listo.
—Es una batalla perdida—volvió a acosarlo Nefertum—. Y aunque huyas a tiempo, no llegaras a Kemet. Baba esta fuera del juego y Mehyt esta inestable.
El necher adulto divago. Miro entre ojo a sus sobrinos y Tasenet, luego a Meruel y luego a Hor de lado de Apedemak. Reviso a través de sus bas como Mehyt encerraba a Serket y Merseguer en celdas separadas, casi por voluntad propia de ellas. No tenía ni idea de que pasaba con Baba y su mismo cuerpo le estaba advirtiendo que no soportaba más los efectos de la droga. Además, alguien tenia que advertirle a los de su mundo todo lo que descubrió sobre sus rivales.
—Caer en territorio enemigo en valde—dijo Sobek para sí mismo. Miro penetrante a Nefertum—. Quiero que sepas, que, si esa cura es una trampa, te sentenciare como si fueras un criminal.
—Funcionara, te doy mi palabra de médico—afirmo el joven necher, esta vez, con sinceridad—. Y no nos evidenciaran ni a mí, ni a ella—se señalo a el mismo y a Anqet—. Ustedes “no nos descubrieron en Kush”, y “no estamos relacionados con los Sangre de Atum” ¿tenemos un trato?
Sobek cruzo miradas con Anqet y negó con la cabeza.
—De todas formas, ella ya estaba condenada. Pero tú, te salvas, Nefer—respondió—. Odio abandonar una pelea.
Nefertum se soltó de Anqet y nado a donde Sobek y Meruel. Invoco la flor de loto de su mano, y extrajo un frasco sellado. Le indico la dosis a oler, y se lo envió por medio de un cocodrilo. Sobek la recibió y, posteriormente, se disolvió en el agua junto con sus Aj-Sa. Meruel agito sus alas apenas sintió la libertad. Y antes de que los chicos declararan algo, el muro de agua se empezó a retraer a su forma original, jalándolos consigo.
***
Arensnufis custodiaba a Ast y Amasemi por cualquier mínimo intento de lanzarse a pelear.
Amasemi traía consigo un arco cargado y sus flechas. Mientras la luz solar de Apedemak iluminaba la ciudad y ahogaba en calor a la población, la luz lunar de ella abarcaba el templo, donde muchos humanos y animales se aglomeraban debajo de ellos para refrescarse o huir de la ceguera. Ast por su parte, murmuraba a medias diversos hechizos inentendibles, como si repasara los que considerar necesarios en caso de emergencia. Ambas con la mira fija en el trio que dialogaba junto al muro de agua.
—Ya paso mucho tiempo—se quejó Amesemi, tensando su arco que ocultaba bajo la vista de muchos—. Apedemak no está resolviendo nada. Voy a volarle los sesos a ese maldito—y alzo su arco para calibrar el tiro.
—No le darás a nada—le interrumpió Nebet-het, recargada en el borde—. El verdadero Sobek esta oculto en cualquier parte del agua.
Arensnufis bajo el arco de su hermana con una mano.
—Escúchala, Amasemi—rogo el—. Aun no conocemos del todo como son los Nechers. Solo trata de entender el palabrerío de esa—señalo a Ast, pero estaba tan concentrada que no se percató—. Sabrá su creador que maldiciones está aventando—susurro.
—Esa luz—señalo Dedun, más allá del muro y todos miraron a esa dirección.
***
Sobek seguía evadiendo las acusaciones de Apedemak. Prácticamente, el Soberano de Kush estaba filtrando información clasificada de Kemet, que ni el mismo Sobek llego a compartir en sus borracheras. Entre esta, los puntos débiles de la raza de los Nechers y formas de truncar su Heka y control del ser. Las riñas entre Madonas, armas y tecnología. Sabia tanto como se les enseñaba a en la Casa de la Vida. Pero sobretodo, aseguraba saber que fue del Necher antes mencionado.
Hor estaba igual o más perturbado que Sobek. Los Nechers jamás revelaban sus secretos a otros. Su mejor fortaleza, era el misterio que rodeaba su sistema de poder y dominio. Que un extraño, contara con todo eso, solo podía significar dos cosas: que su seguridad estaba pendiendo de un hilo, y que había un traidor en su propia raza.
¿Los demás Soberanos de Kush lo saben? ¿Por qué no usaron esta información antes? ¿Cómo es que Apedemak la obtuvo?
Si antes ya le temía, ahora le aterraba.
Por mero temor, Hor miro a donde su madre y tía debieran estar junto a la familia de Meruel. La luz lunar parecía sobre la ciudad, una sombra de la solar. Un dúo luminoso que le recordó a los ojos de Meruel, y la luz que este irradiaría si su presencia fuera terrenal como en estos momentos. Cosa que no espero comprobar al momento de mirar sobre el muro, y toparse con una doble luz emerger sobre estas, para luego ser atrapadas por una garra de agua cuando estaba por descender.
—¡Meruel! —exclamo Hor.
Apedemak lo alzo rápidamente con uno de sus brazos, mientras con otro golpeaba el Ba de agua que estuvo a punto de atacarlo. El golpe desmorono la forma de esta, y se corrió por el suelo para ya no volver.
—Gracias—dijo Hor, avergonzado.
—¿Por qué gritaste? —pregunto Apedemak, alzándolo a la altura de su cabeza.
—Mira—le señalo la luz bicolor ahogada en el agua, en la parte alta del muro.
Apedemak la contemplo y soltó un rugido.


