Quiero empezar pidiendo perdón, porque el programador me traiciona y sigue subiendo capítulos vacíos. No me cuestionen por qué sigo dando migajas, esta semana me robaron el celular y pasaran miles de cosas. PERO NO PASA DE ESTE MES QUE FINALIZA LA NOVELA.
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—¿No puedes ir mas rapido? —reclamo Anqet, sosteniendo con un brazo a Tasenet y con la otra se aferraba a uno de los brazos de Meruel.
—Intenta correr cargando a tres de tu especie—respondió el kushita dando todo de si en el vuelo.
Con dos manos sostenía a Anqet, y con las otras dos a Nefertum. Ya llevaban recorrido la mitad del camino, pasando por encima del escondite de los Jentilaks. Hasta el momento, Meruel veía a Sobek negando cosas con su padre, a Hor procesando las fuertes revelaciones, a su madre y la de Hor retenidas por sus tíos para no intervenir, y a los Ojos Solares dando batalla a los enviados de Sobek detrás del barco. El plan funcionaba a la perfección. Ellos estaban a buen tiempo de cruzar el muro antes que los rebasaran.
El único detalle, era que Sobek estaba camuflajeado en el agua, por lo que no tenia ni idea de donde estaba en concreto. Pero eso no importaba, mientras Serket y Merseguer les siguieran haciendo creer que los estaban escondiéndolos en el barco, todo bien.
—Nefer—le llamo Anqet—. ¿Seguro que quieres venir?
Nefertum había venido casi de mala gana, y con razón. Sus tías lo cuestionaron sobre que seria un irresponsable al dejar desamparados a una chica desahuciada (refriéndose a Anqet) y dos niños inexpertos en defensa personal, a este último, Meruel se ofendió. La pequeña Tasenet aprovecho la primera oportunidad que giro Meruel, para aferrarse a los cabellos del joven y no soltarlo. Nefertum lo noto, pero no reclamo de ningún tipo. Se daba cuanta que la niña buscaba seguridad en ambos nechers, pues el kushita no le daba mucha gracia y extrañaba a sus nanas.
—Ella no quiere que me aleje—se refirió Nefertum a la niña, y esta se avergonzó, pero no lo soltó.
—¿Te llamas Nefer? —pregunto la niña, mirándolo con curiosidad—. Yo me llamo, Tasenat-Nefert—dijo remarcando la parte final.
—No te ilusiones niña—interrumpió Anqet—. Nefer no te presta atención al menos que huelas bien.
—No creo que ella tenga los mismos pensamientos que tú, apestosa—dijo sin relevancia.
Anqet lo miro fatal y la niña contuvo una risa.
—¡Por favor! ¿Cómo es posible que entre ustedes no se conozcan? —alego Meruel—. Los Nechers son una raza muy desordenada. E irónicamente, dicen ser todos ustedes príncipes ¿Quién no reconoce a un príncipe o princesa? Ni sus propios tíos los identificaban.
—¿Cómo están ellos? —pregunto Nefertum.
Meruel pensó antes de responder.
—No desearías estar en medio de ellos en estos momentos.


