Habían pasado tres días desde que Lorian llegó a este mundo. En ese breve tiempo, cada amanecer y cada ocaso habían sido un infierno de sudor y disciplina bajo la tutela de Kael y de Luthan, el Fragmento del Núcleo del Viento Cíclico. El cuerpo de Lorian se fortalecía poco a poco, y su espíritu se templaba como acero en el fuego del entrenamiento.
Pero más allá de los cielos azules y de la tierra que comenzaba a reconocer como suya, en lo profundo del Inframundo, las sombras bullían. Allí, en el vasto trono de penumbras, los reyes demonio ya se habían enterado del surgimiento del nuevo héroe.
Uno de ellos, Tahiel, el Rey Demonio de la Oscuridad Primordial, habló con voz grave que resonaba en los muros de obsidiana:
—¿Ya te enteraste, hermana Quizza? En estos días ha aparecido un supuesto héroe...
Frente a él, recostada en su trono ornamentado con cráneos y gemas carmesí, la Reina Demonio de la Ambición Desmedida, Quizza, apenas esbozó una sonrisa fría.
—No es algo que me interese —respondió con desdén—. Un humano, aunque lo proclamen héroe, sigue siendo un simple humano. Si llegara a cruzarse en mi camino, lo mataría sin dudarlo. Mi meta es convertirme en la más grande reina que jamás haya existido entre los demonios. Un insecto así no representa obstáculo alguno.
Sus ojos brillaron como carbones encendidos mientras continuaba, con un dejo de orgullo venenoso:
—Además, tengo un plan magnífico. Lo llevaré a cabo en los próximos diez años.
Tahiel arqueó una ceja, con cierta curiosidad.
—¿Un plan? ¿De qué hablas, hermana?
—De la invasión al Plano Espiritual.
Las palabras flotaron en el aire como un veneno. El silencio se volvió denso. Tahiel inclinó el rostro, sus facciones endurecidas por la preocupación.
—Yo que tú no me metería con eso. Nuestro hermano Monsfil ha pasado tiempo en ese lugar... y se ha hecho amigo de su reina. Si lo desafías, tendrás que vértelas con él.
Quizza rió suavemente, con la seguridad arrogante de quien cree tenerlo todo calculado.
—Lo sé. Y por eso tengo un plan. Monsfil es una gran molestia, pero no necesito matarlo. Sería casi imposible. Él y Berzarler son los más poderosos de entre nosotros. Monsfil, el pacifista, y Berzarler, siempre ausente... No lo he visto en siglos. Por eso trabajaré a largo plazo. Diez años bastarán para quitar a Monsfil de mi camino. Primero ganaré su confianza... y después ejecutaré mi glorioso destino.
Su risa, seca y cortante, retumbó en la cámara.
—Jajajajaja...
—Sí que eres malvada, hermana —comentó Tahiel, aunque con cierto respeto oculto.
—No lo llames maldad. Llámalo ambición. —La mirada de Quizza se volvió intensa, como si pudiera devorar mundos con sus ojos—. Y mi ambición es un hambre que jamás se saciará.
En ese momento, una tercera voz interrumpió, rasgando la atmósfera como un trueno contenido:
—Tu ambición es grande, hermana. Pero involucrarte con Monsfil... eso ya no es ambición. Eso es traición.
Las puertas de la sala se abrieron, dejando entrar un aura helada y solemne.
—Vaya... así que llegaste, hermana Karia —dijo Tahiel con un tono neutral.
Era Karia, la Reina Demonio del Conocimiento Prohibido. Su figura esbelta caminó hasta el centro de la sala, sus ojos oscuros irradiando sabiduría y misterio.
—Hola, hermano Tahiel. Cuánto tiempo...
—Han pasado ocho años desde la última vez que estuviste aquí —replicó Tahiel.
—¿Ocho años? —Karia sonrió levemente, como si el tiempo no tuviera el mismo peso para ella—. Para mí parecieron apenas cuatro.
Quizza la miró con fastidio.
—¿Y a qué vienes, hermana? ¿Acaso piensas intervenir en mis planes?
—No. —Karia negó suavemente con la cabeza—. Haz lo que quieras, pero te advierto: Monsfil no se quedará de brazos cruzados si descubre lo que tramas. Te estarías metiendo en problemas más grandes de los que imaginas.
Quizza chasqueó la lengua, molesta, pero su sonrisa volvió pronto, tan venenosa como antes.
—Lo sé. Por eso la que invadirá ese mundo... no seré yo. Será un humano.
Tahiel y Karia se miraron sorprendidos.
—¿Un humano? —repitió Tahiel, incrédulo—. ¿Cómo podría un humano destruir un plano entero?
—Estoy desarrollando una droga —explicó Quizza con deleite morboso—. Una sustancia que otorgará a su usuario un poder colosal. Tardará ocho años en completarse. Para entonces, ya me habré ganado la confianza de un humano. Cuando esté listo, le daré la droga y lo llevaré a la puerta del Plano Espiritual. Allí comenzará mi verdadera conquista.
Tahiel suspiró, aunque sus labios dibujaron una sonrisa torcida.
—Eres de lo peor, hermana... pero debo admitir que tu ambición no tiene límites.
—Por algo soy la Reina de la Ambición Desmedida —replicó Quizza, con un brillo de orgullo feroz en los ojos—. Debo saciar mi hambre de todo lo que deseo.
Karia la observó en silencio, antes de murmurar con calma:
—Esa ambición... será también la que te lleve a la perdición.
—¡Basta de augurios, hermana! —gruñó Quizza, y un aura oscura se desplegó desde su cuerpo, envolviendo la sala como un manto de terror. Sus ojos brillaron con un fulgor carmesí—. Solo quiero saber una cosa: ¿vas a delatarme con Monsfil?
Karia sostuvo la mirada, imperturbable.
—Para nada. Haz lo que quieras.
La presión del aura desapareció en un suspiro, y Quizza sonrió de nuevo, fingiendo dulzura.
—Qué bueno. Una cosa más... ¿me ayudarás en esto, o no?
—No. —Karia respondió sin vacilar—. No me involucraré con Monsfil. No ahora.
—Qué lástima —dijo Quizza, con un dejo teatral de decepción—. Tu conocimiento me habría sido útil... pero ya veré cómo me las arreglo.
Tahiel, que había observado todo con creciente interés, levantó la mano.
—Yo te ayudaré, hermana.
Quizza lo miró sorprendida, sus ojos brillando de emoción.
—¿De verdad, hermanito? ¿En serio me ayudarás? Tu colaboración será invaluable para mi investigación.
—Será un gusto ayudarte —respondió Tahiel con una sonrisa oscura.
Karia negó lentamente, como si viera ya la tragedia en el horizonte.
—Si te involucras, estarás a merced de Monsfil.
—Lo sé —dijo Tahiel, encogiéndose de hombros—. Pero no me preocupa. Él jamás se enterará. Está demasiado embobado con esa reina de los espíritus.
Karia frunció el ceño.
—Con mayor razón. Hará lo imposible por proteger ese lugar.
Quizza soltó una carcajada cruel.
—¡Jajajajaja! Eso es lo que ocasiona el amor... El amor debilita, hace bajar la guardia y nubla el juicio. Lo vuelve vulnerable. Mi pobre hermano, la oveja descarriada del rebaño... todo por andar enamorado. Qué adorable.
Karia bajó la mirada, pensativa.
—Amor... un sentimiento que todavía no he experimentado.
—Yo tampoco —añadió Tahiel, con una mueca.
Quizza suspiró, entre burla y seriedad.
—La verdad es que Yael es hermosa. El título de Reina de los Espíritus le queda perfecto. Pero su visión pacifista... esa idea absurda de unir al Inframundo, al mundo humano y al Plano Espiritual... jamás la aceptaré. Nuestra naturaleza es destruir, conquistar, arrasar. Si no dominamos a todas las razas, un día la nuestra desaparecerá.
La cámara entera quedó en silencio, con las palabras de Quizza resonando como un eco profético y oscuro.
En el Plano Espiritual, donde el tiempo parecía doblarse sobre sí mismo, un valle de flores se extendía hasta el horizonte: praderas que olían a memoria y un paisaje tan sereno que cada brisa parecía una caricia de recuerdo. Allí, acostados sobre la hierba verde, conversaban Yael y Monsfil. Sus voces eran lentas, como quien disfruta del respirar del mundo, y hablaban de vidas y de cómo el destino los había hecho conocerse.
En un momento de calma Monsfil la miró y preguntó por el hijo de Yael.53Please respect copyright.PENANAOTzhKqBYjU
—¿Quién fue su padre? —preguntó.
Yael respondió con suavidad:53Please respect copyright.PENANA8bgvM4R8sL
—Mi hijo no tiene padre, pues nació de mi esencia. Al ser una diosa, y ser específicamente la diosa de los espíritus, puedo crear seres vivos como espíritus. Pero es poco común que un espíritu se vuelva un ser más consciente y tenga mucha más libertad que los demás espíritus, que son etéreos, libres y no tan conscientes. Todos son mis hijos, pero él vino siendo algo más especial, pues nació gracias a mi soledad.
Monsfil frunció el ceño en compasión:53Please respect copyright.PENANA68IOsTX3DP
—¿Soledad? Pero si dices que todos son tus hijos, aunque ellos sean más libres...
Yael asintió, con esa tristeza dulce que tienen los recuerdos largos:53Please respect copyright.PENANA8LR7e4bJSd
—Es cierto que todos los espíritus son mis hijos, pero hubo un tiempo en que solo existía yo. Para esa época yo ya era una diosa y pude crear este lugar para luego dar vida a todos mis hijos, los espíritus. Pero hubo un tiempo en que estuve sola, y entre esas lágrimas nació un espíritu diferente, pues me reconocía como madre. Aquella vez fue el mejor día de mi vida: había nacido un espíritu distinto que me reconocía y me amaba. Mi hijo, Lille.
Monsfil sonrió, con ternura:53Please respect copyright.PENANA5cHrANEhii
—Así que eso fue... un hijo nacido de la soledad. Eso sí es extraño... y maravilloso.
Yael, con curiosidad, pidió:53Please respect copyright.PENANAdK7qBMPTYt
—Ahora cuéntame más de ti, Monsfil. De ti y de tus hermanos.
Monsfil apartó la mirada, incómodo:53Please respect copyright.PENANAmhSraMsbAq
—Me gustaría no hablar de mis hermanos. Tengo mis diferencias con ellos.
—Entiendo —respondió Yael con paciencia.
Monsfil continuó, ya más relajado:53Please respect copyright.PENANApnhhQv6aBs
—Bueno, sobre mí no hay tanto que decir. Solo que soy conocido como el Rey Demonio de la Destrucción Eterna, pero ese título no va conmigo, pues la destrucción no es algo que busque donde vaya. Los ancianos me dieron ese nombre para asustar a las demás razas; eso me molestó mucho, pero no puedo cambiarlo. Aun así, he ganado fama alrededor del mundo como un demonio que destruye todo a su paso, solo por tener ese título.
Hizo una pausa, y luego añadió con sincera sorpresa:53Please respect copyright.PENANAhoH20spyL7
—Pero tú no me tuviste miedo, sabiendo cómo me conocen.
Yael lo miró con esa claridad que solo quienes ven almas poseen:53Please respect copyright.PENANAdAQbFKNSyM
—No te tengo miedo porque puedo ver a través de tu alma. Veo en ti una pureza y una gentileza que son raras en un demonio. La raza de los demonios es, para muchos, la encarnación de la maldad, pero en ti no veo nada de eso. Creo que esas historias son exageraciones; en realidad los demonios pueden ser pacíficos y no buscan dañar a otras razas —humanos, espíritus, vampiros o gigantes—.
Su voz cayó, teñida de pesar:53Please respect copyright.PENANAJUMuEFb76c
—Aunque me entristece lo que les ocurre a los gigantes.
Monsfil frunció el ceño, atento:53Please respect copyright.PENANAyi9AOZpHo5
—He oído rumores sobre los gigantes y su estado crítico. ¿Qué les está pasando?
Yael suspiró:53Please respect copyright.PENANAbFvgbgbKJV
—Los gigantes están a un siglo de extinguirse. Han estado comiendo plantas que las han vuelto estériles y ya no pueden procrear. De haber más de tres millones de gigantes, apenas quedan veintitrés en la actualidad. Su raza está al borde de la extinción y no podemos hacer nada. Esto sucede en todo el mundo: las razas no son eternas y tarde o temprano afrontan su final. Muchas razas que habitaron la tierra y otros planetas de este universo ya han desaparecido. Lamentablemente ni la diosa de la vida, Elaris, puede hacer algo. Me gustaría ayudar, pero no puedo.
Monsfil se mostró compungido:53Please respect copyright.PENANArZ3Zr1k8jM
—No sabía que la situación era tan crítica... una gran raza guerrera al borde de la desaparición.
Yael intentó ser realista:53Please respect copyright.PENANAKs7FAOMl7u
—Tal vez en un futuro lejano esa raza pueda volver a existir, pero es imposible mientras no haya descendencia. Es muy triste saber que ellos ya no estarán en este mundo.
Cambiando de tema con delicadeza, Yael preguntó por lo reciente:53Please respect copyright.PENANAkpTdjUuyY0
—¿Has escuchado de un héroe que llegó a este mundo?
Monsfil negó con suavidad:53Please respect copyright.PENANAqpNmk0iyvw
—¿Un héroe? No, no he oído.
Yael explicó:53Please respect copyright.PENANAacwH92zs4n
—Antes de la desaparición de Aetherion, el dios creador, un humano proveniente de otro mundo llegó con la intención de proteger este mundo. Aquel humano recibió un Fragmento de lo Infinito, parte de la Llave Primordial. Su nombre es Lorian. Cuenta con el apoyo de algunos dioses dispuestos a ayudarlo, aunque algunos —como yo, Veyrith, Solaryon y Elaris— nos mantenemos neutrales. No sé qué ocurrirá en los próximos años, pero la aparición de un héroe y, al mismo tiempo, la desaparición de Aetherion es algo inusual que puede cambiar el curso de la historia. Por siglos llegaron héroes de otros mundos para proteger este lugar, pero nunca había desaparecido un dios como ese. Nadie sabe por qué ocurrió.
Monsfil reflexionó con serenidad:53Please respect copyright.PENANAdBtqGDOmjC
—Sé de la historia de esos héroes. A lo largo de los siglos han estado en conflicto con los Reyes Demonio; mis antepasados lucharon contra ellos. Muchos murieron, otros ganaron. Creo que es el destino que los héroes y nosotros nos enfrentemos. En esta época quizá me toque enfrentar a ese héroe; quizá también lo hagan mis hermanos. Me gustaría entablar diálogo con él y forjar un tratado de paz. No deseo iniciar una guerra en una época tan pacífica, pero el problema serán mis hermanos: no dudarían en enfrentarse a ese héroe si se enteran. Solo el destino lo dirá.
Monsfil se incorporó con un suspiro:53Please respect copyright.PENANAG5yyUHa1gF
—Me gustaría seguir disfrutando de este lugar y de este paisaje hermoso, pero debo irme: tengo asuntos importantes.
Yael se entristeció al verlo partir:53Please respect copyright.PENANAZAOB4naDtO
—¿Ya te vas, Monsfil?
Él la miró con ternura y prometió:53Please respect copyright.PENANAhhnglpKyGP
—Sí, pero regresaré pronto.
Yael esbozó una sonrisa, intentando ocultar su nostalgia:53Please respect copyright.PENANAIkBBI9zt08
—No te tardes, ¿sí?
Monsfil aseguró con cariño:53Please respect copyright.PENANAp0BjUszQfg
—No te preocupes.
Y en un parpadeo desapareció.
Yael quedó mirando el cielo por un largo instante. Fue entonces cuando Lille apareció y la llamó con la voz de la inocencia:53Please respect copyright.PENANA3PJc1uO3Dl
—Mamá, no deberías juntarte tanto con esos demonios.
Yael respondió sincera, sin alarmismos:53Please respect copyright.PENANAqpnckz6u1l
—No hay de qué preocuparse. Ese demonio no es como los demás. Es único y diferente.
Lille, inquieto, replicó:53Please respect copyright.PENANAOWKqnTVkNY
—Pero, ¿y si algún día intenta destruir este lugar?
Yael lo tomó en brazos con ternura, mirándolo a los ojos:53Please respect copyright.PENANAF622Go7foH
—No lo hará. Vi en su corazón una bondad que ni siquiera muchos humanos poseen.
Monsfil, tras abandonar el Plano Espiritual, voló con velocidad luminosa hasta el reino de los gigantes en busca de su viejo amigo Matsu. A la velocidad de la luz llegó hasta lo alto del reino Sildarona, una vez gran ciudad militar, ahora empezando a resquebrajarse por el abandono y el tiempo. En el pasado fue una potencia; hoy, la decadencia se comía las calles: casas derruidas, escasez de comida y agua. Los veintitrés gigantes que quedaban eran ancianos; sus días de gloria habían quedado atrás.
Monsfil posó los pies sobre la tierra agrietada y buscó a Matsu. Lo halló tendido en una cama, grave, al borde de la muerte.
—Amigo —dijo Monsfil con voz rota—, no mueras. Aún tienen mucho por vivir.
Matsu, con el aliento cansado, respondió con palabras que sabían a despedida:
—Amigo mío... mi historia está llegando a su fin. Ya no me queda mucho tiempo. Recuerda: no somos eternos y algún día moriremos.
Con una sonrisa débil, agregó:
—Gracias por ser mi amigo, Monsfil. No me olvides.
Matsu cerró los ojos y su pulso se fue apagando. Los otros gigantes ancianos observaron en silencio, sin lágrimas. La resignación había vuelto piedra su gesto.
Monsfil se quedó inmóvil, sin emitir sonido alguno. La pérdida de un gran amigo lo dejó con la mirada perdida, el mundo desprovisto de sentido por un momento. Los ancianos, acercándose con pasos lentos, hablaron con voces que eran ecos de un pasado guerrero:
—Rey demonio... por favor, acabe con nuestro sufrimiento. Nuestra vitalidad se está agotando. No queremos seguir viviendo hasta esperar una muerte inminente. Por favor... destruye este lugar y esta ciudad en ruinas, junto con nuestras vidas.
Monsfil las miró con horror.
—No puedo hacer eso —respondió—. Ustedes siguen vivos.
Un anciano, con la voz quebrada por los años, insistió:
—Es cierto, pero ya no queremos vivir. Nuestra raza se condenó a sí misma poco a poco. Somos una raza de orgullosos... pero ese orgullo se ha ido. Cometimos errores. Ya no tenemos intención de seguir. Por eso te pedimos a ti, Monsfil: destrúyenos.
Monsfil negó con firmeza:
—Me niego. No soy un destructor como algunos dicen. No me gusta matar ni arrasar.
Los ancianos lo miraron con ternura y, a la vez, con la paz que entrega la aceptación:
—Sabemos que siempre has sido bueno con otras razas. Eres un demonio único. Por eso te pedimos... cumple lo que pidió Matsu.
Esas palabras despertaron en Monsfil un recuerdo vago de hace décadas: él y Matsu en la cima de una montaña, enfrentándose como amigos y enemigos a la vez. Matsu lo había increpado:
—Eres un demonio. Compórtate como tal. Los demonios son conocidos por su maldad. ¿Por qué no eres así?
Monsfil había respondido con una calma amarga:
—Yo no quiero ser como ellos. Soy un demonio pacífico.
Matsu se rió, incrédulo y cariñoso:
—Un demonio pacífico... patrañas. Ningún demonio es pacífico con otras razas.
Monsfil replicó:
—No lo sé... nuestra raza es vista como maldad, pero no somos tan perversos. Yo me identifico como humano.
Matsu, sorprendido y divertido, le devolvió la sonrisa:
—Un demonio que se considera humano... no se ve todos los días. Me gustaría también vivir como un humano, pero ya es tarde para mí.
Monsfil, extrañado, preguntó:
—¿Por qué dices que es tarde? Los gigantes viven muchos años.
Matsu suspiró y confesó:
—Es cierto, pero cometimos un grave error en nuestra alimentación. Hemos comido plantas que nos han vuelto estériles. Ya no podemos tener hijos. Nuestra raza envejece sin relevo.
Miró al cielo y susurró, con la dignidad de quien pide un último favor:
—Cuando yo muera... por favor, destruye todo a tu alrededor. Me gustaría marcharme con mi raza en una explosión impresionante.
Monsfil se quedó helado:
—¿Estás demente, Matsu? Yo jamás haría eso. No destruiría a mis amigos.
Matsu apenas pudo sonreír, débil:
—Lo harás... porque soy tu amigo quien te pide que lo hagas. Por favor, cumple mi último deseo.
El recuerdo se rompió en la mente de Monsfil en fragmentos afilados. Comprendió: aquella promesa hecha tiempo atrás pesaba en su alma y constituía una obligación moral que lo ataba.
Monsfil murmuró, con la voz apretada:
—Esto lo haré por ti, amigo. Por favor, no me odien.
Los ancianos, con ojos húmedos, sonrieron con una tristeza antigua:
—Monsfil... eres el elegido. Tu poder cambiará el mundo tal como lo conocemos.
Entonces Monsfil dejó caer las barreras que contuvieron su poder. Su oscuridad, contenida por voluntad, comenzó a consumar todo a su paso. Se elevó al cielo, cargando una masa inmensa de energía en su pecho. Lágrimas surcaron su rostro, y, mirando la tierra, pronunció a su amigo ausente:
—Mira, amigo... mira bien. Esto es lo que prometiste que hiciera. Hoy lo cumpliré.
La energía acumulada se comprimió en un grito inmenso. Monsfil lanzó esa masa colosal y la ciudad entera estalló en una explosión que resonó como el final de un mundo. En el aire, mientras los pedazos volaban, el rostro de Matsu apareció en las nubes con una sonrisa que se desvaneció como vapor. Monsfil, suspendido entre ruinas y viento, gritó con todas sus fuerzas hasta hacer temblar la tierra misma.
Así, Monsfil —el llamado Rey Demonio de la Destrucción Eterna— lo hizo de nuevo: puso en marcha la devastación final. Y la gente que sólo conocía el rumor repitió sus palabras: "su naturaleza es destruir; lleva el caos donde vaya". Pero quienes supieran la verdad sabrían que detrás de ese acto estallaba una promesa, un amor, y una pena imposible de callar.
Tras destruir el reino de los gigantes, Monsfil se quedó en silencio. El hecho de destruir ya le fastidiaba y ahora que destruyó todo ese reino ya no tenía palabras.
Por otra parte, la destrucción del reino de los gigantes llegó a oídos de muchos, entre ellos Yael, Lorian y sus hermanos. La noticia se regó como pólvora: los reinos se estremecieron y el caos se expandió. Muchos reinos entraron en temor, la gente decía que el rey demonio Monsfil vendría a destruir todos los reinos por su codicia.
La noticia fue adulterada. Inventaron una historia falsa: que el rey demonio Monsfil llegó enojado, y sin querer ni motivo, empezó a destruir todo. Que los ancianos gigantes pidieron piedad y que el tirano los ignoró y los asesinó. Esa versión falsa se extendió rápidamente, y los reinos comenzaron a preparar estrategias para enfrentarlo.
Pero la realidad era otra. Monsfil y los otros reyes demonios estuvieron ausentes por dos años, desaparecieron como si la tierra se los hubiese tragado. Los reinos empezaron a especular: ¿acaso alguien acabó con los reyes demonios? ¿Serían los dioses? Otros decían que se lo merecían por destruir el reino de los gigantes.
La verdad era distinta. Monsfil se encontraba en el plano espiritual. Quizza y Tahiel estaban en el territorio de Quizza, un espacio fuera de la misma realidad, iniciando un plan que tomaría ocho años en concretarse. Karia se mantenía en algún lugar del Inframundo. Y el siempre ausente Berzarler no dejaba rastros de su paradero.
En la cima de una colina, Lorian y Luthan entrenaban arduamente, mientras Kael dormía bajo un árbol cercano. Lorian ya comprendía un 35% del poder del fragmento, podía invocar la forma arma de Luthan —una naginata— y dominaba sus habilidades de hielo y fuego. Había alcanzado el control de dos de los cuatro elementos.
Los meses pasaron y llegó su primer enfrentamiento fuerte.
Un año después
En la cima de la colina, Lorian y Monsfil chocaban en un enfrentamiento que hacía retumbar el lugar. El poder descomunal que desprendían estremecía el aire. Era el choque de dos ideologías distintas, que más adelante terminarían por encontrarse.
Lorian gritó:53Please respect copyright.PENANAPGUB0XBHxs
—¿Por qué habías regresado? Todo el mundo te temía, y cuando desapareciste como si nada, todos se tranquilizaron y creyeron que habías muerto. ¿Por qué otra vez estás aquí, demonio?
Monsfil respondió con dureza:53Please respect copyright.PENANARHqjzyWUIx
—¿Qué vas a saber tú, humano? No sabes nada de mí, ni de mi dolor.
Lorian quedó impactado al escuchar esas palabras, no entendía nada.53Please respect copyright.PENANAhTbzpbsRGc
—Eres la destrucción encarnada en persona, destruiste el reino de los gigantes por placer.
Esas palabras quebraron algo dentro de Monsfil, lo enfurecieron, y arremetió con todo contra Lorian. Éste, con lo mínimo, pudo repeler los ataques del rey demonio.
Monsfil gritó con furia:53Please respect copyright.PENANAYsoZWLIIJN
—¡Ustedes, los humanos, solo cuentan la versión de la historia que les conviene! ¿Y qué hay de la otra versión, la verdadera? Atribuyen la culpa al inocente y dejan impune al culpable.
—¿De qué rayos hablas? —respondió Lorian.
Monsfil rugió:53Please respect copyright.PENANAF1VQrOSDQw
—¡Yo no destruí el reino de mi amigo por placer!
Un escalofrío recorrió la espalda de Lorian. Las palabras de Monsfil fueron como un balde de agua fría.53Please respect copyright.PENANA44XBb3L3JD
—¿A qué te refieres con "reino de tu amigo"?
Monsfil se calmó, porque vio en Lorian a alguien con quien podía dialogar.53Please respect copyright.PENANAYnZMBXD4C4
—Te contaron un fragmento de lo que pasó en Sildarona. Aquel día yo destruí ese lugar porque fue una petición de mi mejor amigo, Matsu. Los gigantes estaban condenados a morir: ya no tenían descendencia y eran ancianos. Ni los dioses los salvaron. Al morir Matsu, los demás ancianos me pidieron que destruyera el lugar. Yo me negué, pero ellos insistieron y me hicieron recordar la promesa que hice con mi amigo. Con todo mi dolor destruí ese lugar. Ya no podía seguir con la culpa y entonces desaparecí por un tiempo.
Monsfil apretó los dientes y continuó:53Please respect copyright.PENANAk3E9lFknaf
—Estuve en el plano espiritual, aislado de todos. No quería que nadie se me acercara, no quería involucrar también al único lugar donde me dieron refugio después de haber hecho lo que hice. Pero solo una persona se negó a dejarme solo... bueno, más que una persona, una diosa. Yael, la diosa y reina de los espíritus. Ella fue la única que, aunque le decía que me dejara solo, insistía en lo contrario. Fue ella quien me ayudó a salir de la depresión que me consumía. Le debo mucho. Tras salir de mi depresión decidí volver, pero nunca imaginé que hubiesen cambiado tanto la historia de lo sucedido.
Monsfil lo miró fijamente.53Please respect copyright.PENANAkwsDjECa4i
—Ahora es tu elección creer o no mi versión.
Lorian había quedado fascinado, sus ojos brillaron con fascinación. Monsfil se sorprendió al ver su reacción.
Lorian sonrió y dijo:53Please respect copyright.PENANAXXpiYYHsAn
—Tenía mi corazonada de que no eras malo, rey demonio. Desde que llegué a este mundo siempre me dijeron que los reyes demonios eran maldad pura y que no se podía razonar con ellos. Pero al verlos con mis propios ojos puedo decir que se equivocan. Tú no eres tan malvado como dicen.
—Espera un momento, ¿me crees después de todo? —preguntó Monsfil.
—Sí —respondió Lorian—. Puedo ver todo lo que sucedió gracias a que hablaste con la verdad. Cuento con una habilidad que me permite saber si mis enemigos hablan con la verdad o no. En tu caso, gracias a que dijiste la verdad, se me proyectó todo lo que viviste con tus palabras.
Lorian sonrió de nuevo.53Please respect copyright.PENANAMtS4HLXLow
—Ahora te entiendo más, Monsfil.
El demonio quedó boquiabierto. Esas palabras también se las dijo Matsu, con una sonrisa, cuando se conocieron por primera vez.
Un año después.
En una taberna, entre el bullicio de vasos y risas, una voz irrumpió burlona:53Please respect copyright.PENANAllStEROmHn
—Kael, ¿por qué tan callado, amigo mío? Si sigues así no vas a conseguir esposa, jajaja.
Kael lo miró de reojo, serio.53Please respect copyright.PENANA4JgAedoc1Z
—¿De qué hablas? A diferencia de ti, que eres popular con las chicas, yo soy más reservado. Además, he vivido muchos años en soledad y ya me he acostumbrado.
El joven sonrió con descaro.53Please respect copyright.PENANA7q2h7sbc5X
—¿Y tú qué... llegaste hace dos años a este mundo, ya comprendes el cincuenta por ciento del Fragmento de lo Infinito, Luthan? ¿O no es así, mi estimado Lorian?
Lorian rió fuerte.53Please respect copyright.PENANAjVxrr1fu4b
—Jajajaja, eso es verdad. Pero también fue gracias a ese rey demonio pacífico... ¿cómo era que se llamaba? Monsfil, creo que era...
Kael bajó la cabeza, pensativo.53Please respect copyright.PENANALX7uTbIiLr
—Qué suerte tienes de haberte topado con ese rey demonio, a diferencia de sus hermanos.
Lorian asintió con seriedad.53Please respect copyright.PENANATFPK6DC81A
—Aquel día, cuando lo enfrenté, lo entendí todo. En este mundo existen seres muy fuertes.
Lorian continuó:53Please respect copyright.PENANAER1e2JSgAm
—Pero, aunque él era fuerte, me demostró que no es como lo pintaban. Es distinto a los demás demonios. Monsfil es alguien impresionante, sin duda alguna es diferente.
Kael dijo:53Please respect copyright.PENANAjajHiBRtkk
—Vaya, con que un demonio pacífico... eso sí es nuevo. Y dime, ¿qué pasó con él después de ese día?
Lorian respondió:53Please respect copyright.PENANA0AE719X7wV
—Monsfil se fue, creo que dijo que iba a un lugar llamado plano espiritual. La verdad no sé dónde queda ubicado ese lugar.
Kael dijo:53Please respect copyright.PENANAMY1OPHDKF2
—El plano espiritual... me suena, parece haberlo escuchado, pero no recuerdo dónde.
Lorian se encogió de hombros.53Please respect copyright.PENANAAPEIRneqQO
—Dejémoslo así, ya aparecerá cualquier día. Bueno, me iré a dormir.
Lorian se levantó de su asiento cuando de repente alguien entró a la taberna. Era una chica de armadura plateada, elegante como un vestido angelical. Su cabello era largo, de color azul cielo. Ella fue directamente hacia Lorian.
Kael se puso en guardia, pero la chica se inclinó ante Lorian y dijo:53Please respect copyright.PENANAbPcpDxBe6w
—Héroe, permítame acompañarlo en su travesía. Seré su espada y cubriré su espalda.
Lorian quedó impactado.53Please respect copyright.PENANAlpsfQbYVFG
—Por favor levántate. No me gusta que me adulen o me hagan reverencia. Solo soy un simple humano cualquiera. Dime, ¿cómo te llamas?
La chica se levantó y respondió:53Please respect copyright.PENANAIbD2BDGqkn
—Mi nombre es Aurora, y soy una guerrera del reino de Siel. Vine de mi tierra para viajar junto a usted en su viaje para proteger el mundo. Daría mi vida si ese fuera el caso.
—Espera, espera... sí, soy el héroe, pero no me gustaría involucrar a nadie en esta tarea. Ser un héroe es peligroso, y no quiero que nadie cercano a mí muera —dijo Lorian.
Aurora replicó:53Please respect copyright.PENANABYVAQkrjD8
—Sé perfectamente cómo es esta tarea que se le fue encomendada por los dioses, es por eso que quiero ayudarlo. Usted no puede cargar con todo solo, comparta su carga conmigo.
Kael, que escuchaba detenidamente, intervino:53Please respect copyright.PENANAfCATiPcZp4
—Lorian, lo que dice la chica es cierto de algún modo. No tienes que cargar tú solo con el destino del mundo. Comparte un poco con nosotros. Yo, Kael, estaré allí para ayudarte. Conozco el mundo y su sufrimiento.
(En la mente de Kael apareció un fragmento de un recuerdo de hace dos siglos: una persona le dijo "Este mundo es cruel, es por eso que no puedo cargar todo solo. Kael, eres alguien impresionante, esa habilidad es muy buena. Por favor, ayúdame a mantener esta paz en el mundo". Aquella persona había sido el héroe de esa época).
Kael continuó:53Please respect copyright.PENANAgU73ZUknHe
—Es por eso que, Lorian, no cargues tú solo esa responsabilidad.
Al escuchar esas palabras, Lorian no pudo contener sus lágrimas.53Please respect copyright.PENANAJhXg0XZNbm
—Kael, eres muy bueno... pero es que no quiero perder a nadie.
Kael sonrió.53Please respect copyright.PENANARSjkLlPUhC
—No perderás a nadie. Nosotros viviremos para estar contigo.
En el presente
Kael se preparaba para enfrentar a Tahiel, el rey demonio sellado que se había fusionado con el cuerpo de Hill. La transformación se había cumplido, y el polvo comenzó a desvanecerse, dejando al descubierto la silueta de Hill.
Pero ya no era Hill.
Su cabello había cambiado a negro con reflejos púrpuras. Su atuendo también: un traje de gala militar en negro y púrpura, con una casaca larga adornada con ribetes y detalles púrpuras en cuello, puños y solapas. El cuello, de estilo alto, dejaba ver una camisa con volantes púrpuras. La casaca se adornaba con cordones ceremoniales y botones dorados. Pantalones negros ajustados se hundían en botas altas de cuero, completados con guantes a juego.
El aura que emanaba era imponente.
Pero Kael, sin inmutarse, se preparó para luchar.
En ese mismo momento, a la salida del hospital del instituto, Biel y Enit salían a tomar aire. Ambos sintieron un poder estremecedor que venía de esa dirección.
Biel recordó que allí había desatado su poder hace dos siglos, cuando enfrentó a Khios. El recuerdo lo hizo temblar, su rostro se llenó de terror. Saber que una gran cantidad de poder maligno provenía de allí le helaba la sangre.
Enit también sintió la energía y dijo:53Please respect copyright.PENANAnDqaIo01Dz
—Biel, ¿tú también sentiste ese poder?
Pero Biel no respondió. Estaba aterrado.
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