Capítulo 4 – Recuerdos Oxidados: Adentrándonos
El frío metálico de las barras se colaba por la piel como agujas de hielo. El aire estaba impregnado de óxido y un olor agrio a humedad que parecía pegarse en la garganta. Cada pocos segundos, un ruido lejano de engranajes recordaba que las paredes respiraban, que el parque nunca dormía del todo.
Las celdas eran estrechas, lo suficiente para obligar a sus ocupantes a sentarse o mantenerse de pie en una posición incómoda. Frente a ellos, un pasillo vacío y apenas iluminado por lámparas que parpadeaban de forma errática.
Zarek (agotado):145Please respect copyright.PENANAss0cOkuWYG
Tenemos que salir de aquí… o en la noche estaremos muertos.
Mael (cabizbajo):145Please respect copyright.PENANA21bJ2pga9Y
No creo que esperen hasta la noche… algo me dice que les da igual el horario.
Yuli (analizando los barrotes):145Please respect copyright.PENANAZbaqH3ChsF
El loro… siempre aparece cuando hay ruido. No parece tan fuerte. Si lo atrapamos… podríamos usarlo para abrir la puerta.
Zarek (pensativo):145Please respect copyright.PENANA4XI78BdF3l
Su pico… es afilado. Podría romper el candado.
Shade (forzando una sonrisa):145Please respect copyright.PENANA8KiGd3zioD
Y yo puedo traerlo hasta aquí. Fingiré que mi ojo me duele como el infierno.
Un silencio tenso llenó el espacio. El plan era arriesgado, estúpido incluso… pero no tenían otra salida.
Shade respiró hondo y comenzó su actuación. Primero un gemido bajo, luego un grito abrupto que se estrelló contra las paredes.
Shade (fingiendo dolor extremo):145Please respect copyright.PENANAJh9B5Om0UN
¡¡AAAHHH!! ¡¡MI OJO!! ¡¡ME ESTÁ MATANDO!!
Se dejó caer al suelo, golpeando sus botas contra el piso. Su cuerpo se arqueó, simulando convulsiones violentas. El sonido era tan estridente que dolía en los oídos.
Desde el fondo del pasillo, un graznido metálico cortó el aire. Luego, el repiqueteo rápido de garras mecánicas contra el metal.
El loro apareció, iluminado por el parpadeo de la luz. Sus ojos LED brillaban en un rojo profundo, y cada movimiento de sus alas emitía un zumbido eléctrico. Ladeó la cabeza, observando a Shade, y avanzó con pasos cortos pero seguros.
Mientras el ave mecánica se acercaba, Zarek, Yuli y Mael se deslizaron en silencio hacia los bordes de la celda, esperando el momento exacto.
El loro se inclinó sobre Shade, su pico a centímetros de su rostro. Fue entonces cuando Mael arrojó su abrigo sobre la cabeza del animatrónico. El ave chilló con un graznido agudo y desesperado, agitando las alas con fuerza. Yuli lo sujetó por un costado, Zarek por el otro, sintiendo bajo sus manos las vibraciones de sus motores internos.
Zarek (jadeando):145Please respect copyright.PENANA8d7SRUrnLU
¡El pico… a la cerradura!
Forcejeando, lograron presionar el afilado pico contra el candado oxidado. Un chirrido agudo llenó el aire mientras el metal cedía poco a poco, hasta que finalmente un chasquido seco anunció que la cerradura había sido forzada.
La puerta se abrió lentamente, con un crujido largo que les heló la sangre.
Pero el loro no dejó de luchar. Emitió un graznido ensordecedor, tan fuerte que vibró en sus huesos.
De inmediato, un nuevo sonido llenó el pasillo: pasos metálicos, veloces y pesados, acercándose como un martilleo incesante.
Yuli (temblando):145Please respect copyright.PENANAvh2rGj98Oj
¡Se acercan!
En un impulso desesperado, Zarek y Mael, todavía sujetando al ave envuelta en el abrigo, la lanzaron hacia la dirección de los pasos. El choque fue brutal; un segundo cuerpo metálico se desplomó al suelo.
Zarek (sin aliento):145Please respect copyright.PENANANAP4ELko58
¡Corre!
Los cuatro salieron disparados, sus pasos resonando en el eco metálico del pasillo. La luz parpadeaba sin ritmo, proyectando sombras que parecían perseguirlos. El olor a grasa quemada se mezclaba con su propio sudor frío.
Cada cruce de pasillo era un riesgo; cada puerta cerrada, una sentencia. Avanzaban sin rumbo, movidos solo por el instinto de alejarse del peligro.
Apenas doblaron una esquina, Yuli tropezó con algo en el suelo. Zarek la sostuvo antes de que cayera, y cuando miraron hacia abajo, vieron una cámara fotográfica moderna, casi nueva, tirada contra la pared.
Yuli (sorprendida):145Please respect copyright.PENANAtgltM0Ejy0
¿Qué hace esto aquí?
Zarek (agarrándola):145Please respect copyright.PENANAPMCKSdQi44
Podría ser del papá de algún niño… o de alguien que intentó grabar algo.
Mael (mirando hacia atrás):145Please respect copyright.PENANABr6uv9Ntci
No es momento de jugar con recuerdos…
Zarek (determinante):145Please respect copyright.PENANArbTtdH9c47
No, Mael. Si tiene grabaciones, podrían decirnos qué pasó aquí… o quién lo provocó.
Pero al encenderla, nada ocurrió. La batería estaba muerta.
Zarek frunció el ceño, y un pensamiento cruzó por su mente. Se llevó la mano al bolsillo y sacó un reloj inteligente roto, uno que su abuela le había dado antes de ir al parque.
Zarek (murmurando):145Please respect copyright.PENANAiWIRInQNoG
Las pilas…
En cuestión de segundos, retiró las pequeñas baterías del reloj y las colocó en la cámara. La pantalla parpadeó, mostrando un inicio lento pero funcional.
Yuli (aliviada):145Please respect copyright.PENANAFt1kNpkfwi
¡Funciona!
No hubo tiempo para revisar nada más. Un graznido resonó detrás de ellos, más fuerte, más furioso que antes.
La sombra del loro apareció en la pared antes que él. Sus alas se desplegaron con un movimiento violento, lanzándose hacia Zarek.
Sin pensarlo, Zarek presionó el botón del flash. Un estallido de luz blanca iluminó todo el pasillo, cegando momentáneamente al ave, que graznó con dolor mecánico y retrocedió, chocando contra una pared.
Zarek (gritando):145Please respect copyright.PENANAMDkX1lRI3i
¡Ahora, corran!
Siguieron avanzando, con la cámara en mano y el corazón golpeando contra el pecho como si quisiera escapar primero que ellos. El pasillo se retorcía en giros y bifurcaciones, y aunque no sabían exactamente a dónde iban, sabían que no podían parar.145Please respect copyright.PENANASsUeUoghhh
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El destello del flash aún flotaba en sus retinas cuando doblaron la primera esquina. La luz en este nuevo pasillo era más tenue, con focos incrustados en el techo que parpadeaban en un patrón irregular, como si siguieran un código que solo las máquinas entendían. El suelo estaba cubierto por baldosas azules y verdes, agrietadas en varios puntos, dejando ver el concreto debajo. En las paredes, pósters descoloridos de atracciones acuáticas mostraban sonrisas perfectas de niños y el logo de Fazbear Entertainment, ahora casi ilegible bajo manchas oscuras.
El aire se volvió más húmedo, con un olor rancio que recordaba a agua estancada. El eco de sus pasos se mezclaba con el goteo constante que provenía de tuberías oxidadas en lo alto. A veces, algo corría detrás de esas paredes, haciendo que Yuli y Mael miraran hacia arriba con el corazón acelerado.
Yuli (en susurros):145Please respect copyright.PENANA4EnBpmV03T
No es solo el loro… aquí hay más cosas.
Zarek (apretando la cámara):145Please respect copyright.PENANACZq83eOIim
Mientras no las veamos, tenemos ventaja.
Llegaron a una puerta de servicio con un cartel amarillo que decía “ÁREA RESTRINGIDA – PERSONAL AUTORIZADO”. Shade la empujó y entraron en un corredor estrecho, iluminado apenas por una luz roja de emergencia. Aquí el silencio era tan absoluto que hasta el sonido de sus respiraciones parecía un grito. El piso estaba cubierto de cables gruesos que serpenteaban de un lado a otro, obligándolos a avanzar con pasos lentos para no tropezar.
A mitad del pasillo, escucharon un ruido sordo. Como un golpe… y luego otro. Cada vez más cerca. No eran pasos metálicos, sino algo pesado arrastrándose. Zarek levantó la cámara, listo para usar el flash, pero Shade lo detuvo con un gesto brusco.
Shade (tenso):145Please respect copyright.PENANAaEVx1UYLW7
No lo uses hasta que estemos seguros… o atraeremos a todos.
El sonido se desvió, alejándose hacia otra sección. Respiraron aliviados y siguieron, hasta llegar a una bifurcación. A la izquierda, una escalera descendía hacia un área sumida en la oscuridad total; a la derecha, un pasillo con puertas numeradas y un fuerte olor metálico que hacía arder la nariz.
Eligieron la derecha. Una a una, revisaron las puertas. La primera daba a un almacén con estantes vacíos y cajas rotas. La segunda estaba cerrada con candado. La tercera… ahí fue donde se detuvieron.
La luz parpadeante del techo iluminó un cuarto lleno de mesas metálicas alineadas, cada una con correas de sujeción y herramientas que no deberían estar en un parque de diversiones: sierras pequeñas, pinzas quirúrgicas, bisturís. Sobre una de las mesas había un muñeco animatrónico infantil abierto por la mitad, con cables expuestos y circuitos chamuscados. En su pecho, un hueco vacío con manchas oscuras alrededor.
Mael (dando un paso atrás):145Please respect copyright.PENANA3Gsk2chxTc
Esto… no es mantenimiento.
Yuli (mirando el muñeco):145Please respect copyright.PENANAqxac5xIXyG
Parece… como si hubieran quitado algo de adentro.
Zarek (con voz baja):145Please respect copyright.PENANACXql1tejah
No algo… alguien.
Nadie respondió. Un escalofrío les recorrió la espalda. Shade cerró la puerta con fuerza, como si temiera que lo que fuera que había ocurrido en ese cuarto pudiera salir detrás de ellos.
El pasillo continuaba, cada vez más estrecho, hasta que desembocó en una sala amplia con una única fuente de luz: un gran panel digital en la pared, proyectando el mapa del parque. Las rutas principales estaban en verde, las cerradas en rojo… y zonas enteras parpadeaban en un inquietante tono amarillo. Pero lo peor no era eso. En una esquina del mapa, un marcador rojo indicaba su ubicación… y otros tres puntos rojos se movían lentamente hacia ellos desde distintas direcciones.
Shade (apretando los dientes):145Please respect copyright.PENANAZrOYKdYa3j
Nos están cazando.
No había tiempo para planear. Eligieron una salida lateral, atravesando un túnel con paredes cubiertas de azulejos que alguna vez fueron blancos. El suelo estaba húmedo, y el goteo constante hacía eco como si cayera en un lugar profundo. A medida que avanzaban, el ruido de pasos metálicos volvió a aparecer, más rápido esta vez.
De pronto, un graznido agudo cortó el aire. El loro había encontrado su rastro. Zarek se giró, levantó la cámara y disparó el flash justo cuando la silueta se asomaba por la esquina. El destello volvió a cegarlo, pero esta vez el animatrónico no retrocedió… avanzó tambaleándose, guiándose por el sonido.
Zarek (apresurado):145Please respect copyright.PENANAdTr1vEzSdE
¡Corran!
Siguieron corriendo hasta llegar a una compuerta metálica parcialmente abierta. Shade se agachó y pasó primero, luego Mael y Yuli. Zarek fue el último, escuchando el roce de las patas mecánicas detrás de él. Apenas cruzó, Mael tiró de la compuerta y esta se cerró con un golpe sordo.
El nuevo pasillo estaba en penumbra, con un único letrero verde que decía “Salida de emergencia” al fondo. Pero el aire aquí era distinto, más frío, como si algo drenara la temperatura. A cada paso, el piso crujía bajo su peso, y de las paredes colgaban figuras de papel maché, caricaturas de los personajes del parque, con sonrisas exageradas y ojos huecos que seguían sus movimientos.
Yuli (mirando alrededor):145Please respect copyright.PENANAuVxyfvFsuB
Esto parece una atracción vieja…
Mael (con el ceño fruncido):145Please respect copyright.PENANACTsLlJEKoo
O un lugar que nunca deberían haber abierto.
A medida que avanzaban, el sonido de algo deslizándose por el techo empezó a seguirlos. No pasos, sino un arrastre metálico continuo, como garras recorriendo vigas. Nadie se atrevía a mirar hacia arriba.
Finalmente, la salida de emergencia estaba frente a ellos. Shade la empujó, pero no se movió. Bloqueada. Zarek dejó caer la cámara por un momento, buscando en sus bolsillos cualquier cosa que pudiera servir como palanca. Entonces lo escucharon: un golpe seco justo encima, y luego otro… cada vez más fuerte. Algo estaba tratando de abrirse paso.
Zarek (susurrando):145Please respect copyright.PENANAvUjZPxeegv
No es el loro…
En ese instante, el techo cedió y una figura cayó frente a ellos: no era un animatrónico del parque. Su estructura era más delgada, casi esquelética, con piezas improvisadas, cables colgando como tendones y ojos que brillaban en un tono blanco sin pupilas. No emitía sonidos… hasta que su cabeza se ladeó y soltó un chasquido mecánico, avanzando un paso hacia ellos.
Zarek volvió a tomar la cámara. El flash iluminó el rostro metálico, revelando dientes de metal afilados… pero esta vez, la criatura no se cegó.
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